Porciones diarias

Ver a Jesús con los ojos de la fe

Cuando la fe contempla a Jesús, el corazón se enternece, la conciencia queda rociada con sangre expiatoria y el alma se eleva hacia el cielo. Quien lo ha visto en gracia, un día lo verá en gloria.

¿Han visto alguna vez tus ojos a Jesús? No me refiero a los ojos del cuerpo, sino al ojo de la fe, al ojo del alma. Si alguna vez has visto al Salvador, sabes lo que se siente: el corazón se ablanda y se derrite, los afectos se elevan hacia el cielo, el alma se llena de gratitud y alabanza, la conciencia queda rociada con sangre expiatoria y la mente se eleva por encima de todo lo terreno para descansar en el seno del bendito Emanuel.

Una visión así derrite el corazón más endurecido y arranca lágrimas de los ojos más duros. Contemplar por la fe la hermosura y la gloria del Hijo unigénito de Dios enciende el más cálido y santo raudal de afecto tierno. Estos sentimientos quizá no duren mucho, pues el mundo, el pecado, la tentación y la incredulidad pronto asaltan el alma; pero mientras duran, en mayor o menor medida, producen sensaciones como estas.

Si has visto a Jesús por la fe y has sentido un afecto tierno hacia él, también lo verás en gloria. Pero nunca lo verás en gloria si no lo has visto en gracia; nunca gozarás de la visión abierta de la bienaventuranza eterna unless lo hayas visto ahora en la tierra por la fe del pueblo escogido de Dios.

Fuente y atribución

Autor original: J. C. Philpot

Título original: July 15

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.

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