Es una visión de nuestros pecados contra Dios lo que nos capacita para soportar la indignación del Señor contra nosotros y contra ellos. Mientras se nos deja a un espíritu de orgullo y de justicia propia, murmuramos de los tratos del Señor cuando su mano pesa sobre nosotros. Pero basta con sentir verdaderamente lo que merecemos, y eso silenciará toda murmuración. Puedes murmurar y rebelarte a veces contra tu dura suerte en la providencia; pero si sientes lo que mereces, regarás con lágrimas de arrepentimiento la cruz más dura. Así en la gracia: si sientes el peso de tus pecados y gimes y suspiras porque has pecado contra Dios, podrás alzar a veces las manos con santo asombro ante la paciente misericordia de Dios que te ha soportado tanto tiempo sin herirte ni enviar tu alma culpable al infierno.
Verás también que los golpes más pesados no eran sino castigos paternales; que la vara estaba mojada en amor; y que fue para tu bien y su gloria que se posó sobre ti. Cuando este sentido de indignación merecida entra en el alma, entonces entran con él la mansedumbre y la sumisión, y puede decir con el profeta: «Yo llevaré la indignación del Señor, porque pequé contra él». No escaparías de la vara aun si pudieras; pues el hijo nacido de Dios no puede, ni querría, evitar la corrección de su Padre.
Fuente y atribución
Autor original: J. C. Philpot
Título original: February 22
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.