¿Qué es esta hermosura? «La hermosura de Jehová nuestro Dios». Es, por tanto, la hermosura del Dios-hombre; la belleza, la santidad, la perfección y la gloria que moran siempre en el Hijo de Dios. Ahora bien, «días de aflicción y años de mal» han estropeado toda hermosura de la criatura. Hubo un tiempo, acaso, en que podíamos hallar algún placer y deleite en lo que éramos, o en lo que en vano imaginábamos que seríamos. Nuestra propia justicia tenía para nosotros una belleza y un encanto; y nuestra religión era amable y agradable a nuestros propios ojos. ¿Pero qué ha sido de ello? Estropeado, estropeado; del todo estropeado. ¿Por qué? Por «días de aflicción y años de mal». Estos han arruinado, desfigurado y contaminado efectivamente toda hermosura de la criatura. En una palabra, una vez estuvimos profundamente enamorados de nosotros mismos; pero el yo se nos ha mostrado como un monstruo tan espantoso, a una luz tan vil y despreciable, que nos hemos desenamorado del todo de él; y hemos visto, a veces, tal belleza, gloria, lozanía y conveniencia en el Hijo de Dios, que conforme hemos caído del amor del yo, nos hemos enamorado de Jesús.
Así, como toda nuestra propia belleza y lozanía han sido estropeadas y desfiguradas, la belleza y la lozanía del Señor se han levantado en debida proporción. De modo que este ha venido a ser el deseo de nuestra alma: «Sea sobre nosotros la hermosura de Jehová nuestro Dios. Estemos aceptos en ella; sea ella puesta sobre nosotros por la imputación de Dios mismo; seamos vestidos de ella manifiestamente ante los ojos de un Jehová que escudriña el corazón. Sea sobre nosotros la hermosura de la sangre expiatoria de Jesús, la hermosura de su justicia perfecta, la hermosura de su amor moribundo, la hermosura y santidad de su gloriosa Persona, cubriendo toda nuestra inmundicia, culpa y vergüenza, extendiéndose sobre toda nuestra desnudez, pecado y contaminación, para que cuando Dios nos mire, no nos vea como somos, estropeados, desfigurados, llenos de heridas y magulladuras y llagas putrefactas; sino que nos vea aceptos en el Amado, con la hermosura de Jehová nuestro Dios sobre nosotros». ¡Oh, qué manto tan sin igual es este! aventaja al de los ángeles, pues es la justicia del Unigénito Hijo de Dios. Y si estamos con «la hermosura de Jehová nuestro Dios» sobre nosotros, podemos desafiar toda acusación de la ley, todas las reprensiones de una conciencia culpable, y todos los dardos del infierno.
Fuente y atribución
Autor original: J. C. Philpot
Título original: December 23
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.