Un Tesoro Dorado para los Hijos de Dios

Vista espiritual para discernir la palabra de Dios

Sin la enseñanza del Espíritu Santo, la razón humana es ciego razonamiento; solo la fe abre los ojos del alma para ver las maravillas de la palabra de Dios.

«Abre mis ojos, y miraré las maravillas de tu ley.» Salmo 119:18

«Alumbra mis ojos, no sea que duerma el sueño de la muerte.» Salmo 13:3

«Porque contigo está el manantial de la vida; en tu luz veremos la luz.» Salmo 36:9

«Yo he venido como luz al mundo, para que todo aquel que cree en mí no permanezca en tinieblas.» Juan 12:46

«El SEÑOR abre los ojos de los ciegos.» Salmo 146:8

Muchos imaginan que sus ojos están abiertos y que tienen nociones claras de la religión, pero ven tal como Eva tras comer el fruto prohibido; sus corazones, corrompidos, están privados de la senciencia cristiana y de la piedad sincera. Pues el que no entiende la palabra de Dios por la luz del Espíritu Santo, mediante la fe y la oración, sino solo por su razón natural, ciertamente sigue siendo ciego (Apocalipsis 3:17); y una sola tentación plausible hacia el error y el pecado basta para romper la más fuerte cadena del razonamiento humano; solo la fe obtiene la victoria (1 Juan 5:4). El Espíritu que inspiró a hombres santos a escribir la palabra debe enseñarnos a entenderla, o jamás penetraremos en su significado, sentiremos su poder ni ilustraremos sus verdades.

«El hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son necedad, ni las puede conocer, porque se han de discernir espiritualmente.» Debemos tener vista espiritual para discernir las cosas espirituales.

Fuente y atribución

Autor original: Carl Heinrich von Bogatzky

Título original: A Golden Treasury for the Children of God — July 29

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Carl Heinrich von Bogatzky, publicado originalmente en Grace Gems.

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