Un Tesoro Dorado para los Hijos de Dios

Vístete solo con la justicia de Jesús

Antes de acercarnos a Cristo, todo adorno propio es vano; debemos recibir de Él, por la fe, la vestidura de su justicia, lavada en su sangre.

«Me gozaré mucho en Jehová, mi alma se alegrará en mi Dios; porque me ha vestido de vestiduras de salvación, me ha envuelto en manto de justicia, como a esposo que se atavía con atavíos, y como a esposa que se adorna con sus joyas.» Isaías 61:10

En vano te adornas, oh alma mía, antes de acercarte a Cristo. A Él debes venir, no gloriándote en tu presunta hermosura, sino esperando de Él todo tu atavío y dignidad. Aun lo mejor de nuestras vestiduras necesita ser lavado en la sangre de Cristo (Apocalipsis 7:14), y es por la fe en su expiación y justicia que los más santos de los hombres son justificados ante su Padre celestial. Los frutos de esta fe se manifiestan en la renuncia a toda justicia propia, en el espíritu de amor, de humildad y de oración incesante, en los cuales hallamos evidencias de que nuestros nombres están escritos en los cielos. ¡Espíritu de Dios! Revélame más claramente esta gloriosa justicia de Jesús y ponla más sensiblemente en mí, para que me goce y me regocije en ella. Comprender que todo lo que Jesús hizo es mío, y que todo lo que padeció, lo padeció por mí, me llenará de gozo inefable y glorioso. ¡Justicia de Jesús! No vestiré otra vestidura cuando comparezca ante Dios; no confiaré en otra obra cuando busque justificación en el tribunal de Dios.

Fuente y atribución

Autor original: Carl Heinrich von Bogatzky

Título original: A Golden Treasury for the Children of God — May 27

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Carl Heinrich von Bogatzky, publicado originalmente en Grace Gems.

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