Flores de un jardín puritano

Vive como rey: camina digno de tu alto llamamiento

Una exhortación a vivir de manera digna del llamamiento celestial, recordando que los hijos de Dios están llamados a caminar como reyes, en santidad y separación del mundo.

"Vivid como reyes, dominando vuestros espíritus, juzgando que vuestras almas están por encima de los quehaceres ordinarios. ¡No es propio de las águilas andar cazando moscas! Antaño se decía: '¡Recuerda que eres de César!' Así decimos a cada creyente: 'Recuerda que un día serás rey con Dios en la gloria, y por tanto, camina dignamente.'"

"Andad dignos de Dios, que os ha llamado a su reino." 1 Tesalonicenses 2:12

Esta es una enseñanza importante, y muy necesaria en estos días. Muchos que se declaran águilas pasan la mayor parte de su vida cazando moscas. Incluso oímos de cristianos profesantes que frecuentan el teatro. En lugar de comportarse como reyes, muchos que afirman ser hijos de Dios actúan tan vilmente como si fueran mozos de cocina en la cocina de Mammón.

¡Qué separación del mundo,

qué santidad ejemplar,

qué negación de sí mismo,

qué caminar celestial con Dios

debería verse en aquellos que son escogidos para ser el pueblo redimido de Dios, los representantes de Dios en la tierra!

A medida que el mundo empeora más y más, conviene que los hombres de Dios se vuelvan mejores y mejores. Si los pecadores se rebajan más, los santos deben elevarse más alto, y mostrarles que una vida regenerada no puede participar de la corrupción general.

Oh Señor, sé que en Cristo Jesús me has hecho rey. Ayúdame, pues, a vivir una vida verdaderamente regia. Graba en mi conciencia esa pregunta: "¿Qué clase de persona debiera ser yo?" Y que yo la responda de tal manera que viva digno de mi alto llamamiento.

Fuente y atribución

Autor original: Charles Spurgeon

Título original: Many who claim to be the sons of God, act as basely as if they were scullions in the kitchen of Mammon!

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.

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