Tus pensamientos no son como los pensamientos del hombre. Si lo fueran, el pecador, con toda su profunda depravación, su indecible vileza y su vil ingratitud, no habría sido así acogido, perdonado, aceptado y amado. Condúcenos a vivir más constante y habitualmente bajo el influjo que constriñe de tu amor redentor. Que estas almas nuestras, rescatadas a tal precio, sean consagradas a tu servicio.
Fuente y atribución
Autor original: John MacDuff
Título original: Oración familiar 75
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de John MacDuff, publicado originalmente en Grace Gems.