Porciones diarias

Vivir de toda palabra que sale de Dios

La vida del creyente se sostiene solo con lo que Dios habla al alma, lo cual reduce nuestra religión a un camino estrecho y humillante.

«No solo de pan vivirá el hombre». Hay alimento celestial que sostiene su alma, así como alimento natural que sostiene su cuerpo. Si el hombre es sostenido espiritualmente por toda palabra que sale de la boca de Dios, si este es el único alimento que disfruta el pueblo del Señor, ¡cuán poco tienen! Si no tenemos más religión que la que brota de lo que Dios ha hablado en nuestra alma; si ese es el pan con el que hemos de vivir; si esa es la fuerza de nuestro corazón; si esa es nuestra porción viviente y nuestra suficiencia en la muerte, ¡cómo reduce nuestra religión a un espacio tan pequeño que a veces parece necesitarse un microscopio para ver si tenemos alguna!

Así aprendemos esta lección: que el hombre no vive solo de pan. No puede vivir de doctrinas en la cabeza. No puede vivir de gestos corporales. No puede vivir de ritos, formas y ceremonias. No puede vivir de nada que brote de la criatura. Su vida le es dada primeramente por Dios, y su vida se mantiene por toda palabra que sale de la boca de Dios. Lo que el Señor enseña, eso conoce; lo que el Señor obra, eso siente; lo que el Señor da, eso posee; lo que el Señor habla a su corazón, eso tiene en su alma, como venido de los labios del Soberano Majestad mismo. ¡Qué camino tan estrecho es este! ¡Cómo destroza toda justicia de la criatura! ¡Cómo echa a la criatura al polvo de la humillación! Con toda tu religión, no tienes nada que Dios no dé, ni puedes procurarte ni un grano; pues has de vivir, no solo de pan como en tu vida natural, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios. ¿Cómo, pues, has de vivir espiritualmente si el Señor no habla de tiempo en tiempo una palabra a tu alma?

Fuente y atribución

Autor original: J. C. Philpot

Título original: December 4

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.

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