La mente de Jesús

Vivir en el mundo sin pertenecer a él

Jesús no huyó del mundo ni se dejó dominar por él. Su ejemplo enseña a servir en la cultura sin rendir el corazón a sus valores.

Cristo no preservó su santidad huyendo del mundo. Caminó entre la gente, compartió comidas, conversaciones y caminos, y aun así mantuvo una distancia santa. No fue indiferencia ni desprecio de la creación, sino obediencia a una ciudadanía superior.

Él mostró una vida que toca el mundo sin ser gobernada por él. También conocía sus seducciones: prioridades falsas, soluciones aparentes y deseos que prometen vida mientras enfrían el alma delante de Dios.

El llamado no es escapar, sino vivir en el mundo sin pertenecer a él. No abandonemos nuestros deberes familiares, civiles o laborales; usemos todo bien recibido para servir a Cristo desde la vida cotidiana.

Cada tarea necesita una brújula: «el mundo pasa». Esto no desprecia el presente, sino que nos ayuda a rechazar hábitos que adormecen la conciencia, relativizan la verdad o reducen la obediencia a Dios.

El remedio no es frialdad espiritual, sino un amor más alto. Si pertenecemos a Dios, nuestras decisiones se ordenan por una ciudadanía eterna. Somos peregrinos, y hasta las pérdidas se viven como preparación hacia el hogar.

Fuente y atribución

Autor original: John MacDuff

Título original: NOT OF THE WORLD

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de John MacDuff, publicado originalmente en Grace Gems.

Comparte esta lectura