Contemplemos la postura espiritual en la que conviene hallarse a toda la iglesia ante un evento tan glorioso y cercano como la segunda venida de Jesús. La fe en la doctrina de un Salvador que viene es la base de una santa postura de expectación. Sin creer esta verdad, no puede haber aguardar la esperanza bienaventurada. Se teme que muchos en la iglesia serán hallados tristemente faltos aquí: habían creído en la venida de la muerte, pero no en la venida de aquel que «destruyó la muerte». Esperaban con temblor al rey del terror, pero no habían esperado con gozo al Rey de gloria. Mas la manifestación gloriosa de Jesús, y no la muerte de los santos, es la esperanza bienaventurada de la iglesia de Dios.
La fe, aferrándose a la doctrina que revela, inspirará la esperanza que aguarda el evento. El hijo de Dios, creyéndolo, será hallado esperándolo. Como la esposa fiel que se retira a leer las cartas de su esposo ausente, el amor te constreñirá a demorarte en la promesa: «Voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y si fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo». Así se avivan estas gracias gemelas del Espíritu: la fe lo cree, la esperanza lo espera, el amor lo desea. Y con esta firme creencia, la verdad misma se vuelve eminente en su influencia práctica: reduce a la nada toda gloria mundana y eleva al creyente sobre todo gozo terrenal. Levantarte por la mañana impresionado con esta verdad, ¡con cuánta dulzura te llevaría por el día! Apagaría el fulgor del mundo, secaría tus lágrimas, aliviaría tus cargas y te reconciliaría con la pobreza, la cruz y las pérdidas. ¡Cuán eminente cristiano serías, qué fe vigorosa, qué esperanza viva, qué amor ferviente!
Fuente y atribución
Autor original: Octavius Winslow
Título original: Evening Thoughts - July 25
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Octavius Winslow, publicado originalmente en Grace Gems.