En las diversas respuestas que Juan dio a quienes se acercaban a él con sus preguntas, vemos que la religión no es algo completamente separado de nuestra vida cotidiana. No les mandó ayunar durante una semana, ni dejar sus ocupaciones para retirarse a un monasterio, ni emprender un largo curso de devociones. ¡Nada de eso! Debían comenzar de inmediato a vivir según los mandamientos de Dios en su propia vocación, y realizar su trabajo de cada día con espíritu religioso.
La gente del común debía comenzar a practicar la ley del amor, renunciando así a su codicia y a su egoísmo.
Los publicanos debían dejar de practicar la extorsión y empezar a tratar a todos con honestidad y justicia.
Los soldados debían abstenerse de todo acto de violencia. No les dijo que abandonaran su profesión, sino que cumplieran su deber como hombres buenos y sinceros dentro de ella, llevando los principios de la verdadera religión a todas sus acciones.
Conviene que aprendamos bien esta lección. Muchas personas piensan que ser cristiano consiste en orar unos minutos por la mañana y por la noche, leer uno o dos capítulos diarios de la Biblia y asistir a la iglesia los domingos. Estos deberes son importantes como medios de gracia, pero no constituyen por sí mismos la verdadera religión. La religión auténtica consiste en vivir los principios del cristianismo en la vida ordinaria de la semana. Se trata de incorporar la Biblia, las oraciones y los servicios en el pensamiento, en la conducta y en el carácter.
No debemos partir nuestra vida en dos y llamar a una parte secular, regida por un conjunto de principios, y considerar la otra como sagrada, gobernada por otra serie de reglas. Toda la vida debe hacerse religiosa en el sentido de que todo ha de hacerse de manera que agrade a Dios, bajo la dirección de su consejo. Tenemos tanta verdadera religión como la que logremos incorporar a nuestra vida cotidiana, ¡y ni un ápice más! Todo cuanto hagamos, aun comer y beber, debemos hacerlo en el nombre del Señor Jesús.
Fuente y atribución
Autor original: J. R. Miller
Título original: Our Every-Day Life
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.