Pensamientos vespertinos

Vivir para Dios cada día de la semana

El nuevo nacimiento llama al creyente a una entrega sin reservas, mostrando en toda conducta y ocupación la evidencia de una vida transformada.

¡Cuán grande es la obligación de vivir para Dios! ¿Hemos nacido de nuevo? Pensemos en el «foso horrible» y el «barro lodoso», en el «valle de huesos», en la «roca de donde fuimos labrados», y recordemos que, si hemos nacido de nuevo, tenemos en este momento en el alma los brotes de la vida eterna. ¿Podemos pensar en esto y no desear una entrega sin reservas de todo lo que somos y tenemos a Dios? Cristiano, vela sobre tus principios, sobre tu conducta diaria, sobre tu comunión con el mundo, y procura que las evidencias del nuevo nacimiento señalen cada acción de tu vida. El mundo es un observador estricto. Te vigila con atención. Pesa tus acciones, escruta tus motivos, tamiza tus principios y pondera todos tus pasos, esperando tu tropiezo. ¡Defráudalo! Vive tu religión, lleva a la práctica tus principios; están diseñados no sólo para el día de reposo, sino para la semana entera; no sólo para exhibirse en el lugar y la hora de la oración y la comunión cristiana, sino para llevarse a los lugares de negocio, a tu tienda, a tu despacho, a tu estudio, a tu profesión. Has de manifestarlos, no con espíritu de vanagloria, sino con «humildad de mente», en todo tu trato con un mundo que yace en maldad. ¡Nacer de nuevo! ¡Oh, es una obra poderosa! Que las evidencias de su realidad en ti sean tales que obliguen al contradictor a admirar la obra, aunque aborrezca el cambio. Oh, sé en espíritu, en temperamento y en vida semejante a Jesús.

¿Qué no tienes que agradecer a Dios, lector probado y afligido? ¡Nacido de nuevo! ¡Cuán ligeras son ahora tus aflicciones comparadas con esto! Toma la balanza y pesa ambas cosas. Coloca en un platillo cada uno de tus pesares. ¿Es doméstico? Ponlo allí. ¿Es personal, un sistema nervioso quebrantado, una constitución débil, circunstancias difíciles? Ponlo allí. ¿Son infieles los amigos, son descorteses los santos, frunce el ceño el mundo? Ponlo todo allí. Entonces, en el otro platillo echa tu vida escondida, tu sentido de perdón, tu esperanza del cielo; éstos pesan más que todo aquello. «Pues tengo por cierto —dice Pablo— que las aflicciones del tiempo presente no son dignas de compararse con la gloria que habrá de revelarse en nosotros».

Fuente y atribución

Autor original: Octavius Winslow

Título original: Evening Thoughts - April 3

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Octavius Winslow, publicado originalmente en Grace Gems.

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