Cuando el Señor en misericordia pasó y nos vio en nuestra sangre, primero que todo dijo: "¡Vive!" Hizo esto primero, porque la vida es una de las cosas absolutamente esenciales en lo espiritual, y hasta que sea concedida somos incapaces de participar de las cosas del reino. Ahora, la vida que la gracia confiere a los santos en el momento de su vivificación, no es otra sino la vida de Cristo, la cual, como la savia del tronco, corre en nosotros, las ramas, y establece una conexión viva entre nuestras almas y Jesús.
La fe es la gracia que percibe esta unión, habiendo procedido de ella como su primer fruto. La fe es el cuello que une el cuerpo de la Iglesia a su Cabeza toda gloriosa. La fe se ase del Señor Jesús con un agarre firme y resuelto. Conoce Su excelencia y valor, y ninguna tentación puede inducirla a depositar su confianza en otra parte!
Jesús se deleita tanto con esta gracia celestial—que nunca cesa de fortalecerla y sostenerla con el abrazo amoroso y el sostén suficiente de Sus brazos eternos. Aquí, pues, queda establecida una unión viva, sensible y deleitosa que hace brotar corrientes de amor, confianza, simpatía, deleite y gozo, de las cuales tanto la esposa como el esposo aman beber. Cuando el alma puede percibir evidentemente esta unidad entre ella y Cristo, el pulso puede sentirse latiendo por ambos, y la sangre única como fluyendo por las venas de cada uno. Entonces está el corazón tan cerca del cielo como puede estarlo en la tierra, y queda preparado para el disfrute del más sublime y espiritual género de comunión.
Fuente y atribución
Autor original: Charles Spurgeon
Título original: December 28 — Morning
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.