La esposa que ama tiernamente a su esposo ausente anhela su retorno; una separación larga y prolongada de su esposo es una semi-muerte para su espíritu. Lo mismo ocurre con las almas que aman mucho al Salvador: deben ver su rostro, no pueden soportar que Él esté ausente sobre los montes de la división, y que ya no tenga comunión con ellas.
Una mirada de reprensión, un dedo levantado, serán dolorosos para hijos amorosos que temen ofender a su tierno padre y solo son felices en su sonrisa.
Amado, así fue una vez contigo. Un texto de la Escritura, una amenaza, un toque de la vara de la aflicción, y corrías a los pies de tu Padre, clamando: "¡Muéstrame por qué contendes conmigo!". ¿Es así ahora? ¿Estás contento con seguir a Jesús de lejos? ¿Puedes contemplar la comunión suspendida con Cristo sin alarma? ¿Puedes soportar que tu Amado camine contra ti, porque tú caminas contra Él? ¿Han separado tus pecados entre ti y tu Dios, y está tu corazón en paz? Oh, déjame advertirte con afecto, porque es una cosa dolorosa cuando podemos vivir contentos sin el gozo presente del rostro del Salvador.
Esfurémonos por sentir cuán mala cosa es esto: poco amor a nuestro propio Salvador que muere, poco gozo en nuestro precioso Jesús, poca comunión con el Amado. Guarden una verdadera Cuaresma en sus almas, mientras se duelen por la dureza de su corazón. ¡No se detengan en el dolor! Recuerden dónde recibieron primero la salvación. ¡Vayan de inmediato a la cruz! Allí, y solo allí, podrán reanimar su corazón. No importa cuán duros, cuán insensibles, cuán muertos hayamos llegado a ser, volvamos otra vez con todos los harapos, pobreza y contaminación de nuestra condición presente. ¡Abracemos esa cruz, miremos aquellos ojos languidecientes, bañémonos en aquella fuente llena de sangre! Solo esto hará volver a nosotros nuestro primer amor; solo esto restaurará la simplicidad de nuestra fe y la ternura de nuestro corazón.
Fuente y atribución
Autor original: Charles Spurgeon
Título original: March 30 — Evening
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.