Debemos estar volviéndonos constantemente, si queremos mantener nuestra vida fiel y conforme a los mandamientos de Dios. Hay flores que siempre se vuelven hacia el sol. Cierto día visité una habitación de enfermo donde había un pequeño rosal en una maceta junto a la ventana. Noté que su única rosa miraba hacia la luz. La enferma me contó que su hija la había girado varias veces hacia la oscuridad del cuarto, pero cada vez la florecita se había retorcido de nuevo, hasta tener el rostro vuelto hacia la luz. No quería mirar a la oscuridad.
Esa rosa me enseñó una lección: nunca permitir que mis ojos se detengan en lo malo, sino apartarme al instante. Ni por un instante debemos consentir que nuestra mirada se incline hacia lo pecaminoso. Ceder a un solo momento de pecado es manchar el alma. Uno de los grandes mensajes de la Biblia es este: vuélvete de lo erróneo, lo bajo, lo impuro y lo indigno, hacia lo recto, lo puro, lo noble y lo semejante a Dios. No debemos permitir que ni un pensamiento malo more un instante en nuestra mente, sino apartarnos desde su primera sugerencia, con el rostro vuelto del todo hacia Cristo, el Santo. Y también debemos entrenarnos para apartarnos de todo desaliento, porque siempre hay un lado luminoso que debemos buscar.
Fuente y atribución
Autor original: J. R. Miller
Título original: Miller's Year Book - August 10
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.